El 21 de mayo de 1930 realizaba su vuelo inaugural como hidroavión, el Short S.11 Valetta, con John  Lankester Parker a los mandos. El Valetta fue diseñado y construido para el Ministerio del Aire con el fin de permitir comparaciones entre un hidro de flotadores, que pudiese convertirse en avión terrestre y un hidrocanoa.

Aunque el Valetta es principalmente un avión experimental, también está equipado para transportar pasajeros. La cabina mide 5,18 m de largo, 1,88 m de ancho y 1,83 m de alto, y tiene capacidad para 16 asientos. Este número puede cambiar dependiendo de las tareas a las que se destinará la aeronave. Los asientos instalados en la cabina son similares a los utilizados en el hidroavión Calcutta y consisten en un marco tubular con cojines de aire utilizados como respaldos y asientos. Estas bolsas de aire son extraíbles y están diseñadas de tal manera que pueden usarse como chalecos salvavidas en situaciones de emergencia.

Estaba propulsado por tres motores Bristol Jupiter XIF de 525 hp y tenía capacidad para 16 pasajeros. Tenía un peso en vacío de 6.600 kilos y de 10.180 kilos de peso máximo al despegue. Su autonomía de servicio era de 850 kilómetros, una altura de 4.270 metros. Medía casi 21 m de largo, una envergadura de casi 32 m y alcanzaba una velocidad máxima de 217 km/h. ¡En configuración de avión terrestre era nada menos que 5 km/h más rápido!

En julio de 1931 salió de Rochester en un vuelo de reconocimiento africano realizado por Sir Alan Cobham. Regresó a Rochester en septiembre de 1931, después de volar 12.300 millas. El avión voló por última vez como hidroavión en noviembre de 1931, y fue convertido en avión terrestre. Luego se sometió a pruebas con Imperial Airways y con el Ministerio del Aire, antes de ser retirado y utilizado por la Royal Air Force como avión de instrucción en RAF Halton.

Según la revista Flight de la época, “el Short Valetta es probablemente el primer avión británico diseñado como hidroavión y que también cuenta con una variante con ruedas para operaciones en tierra. Reemplazar los flotadores en un chasis con ruedas es una cuestión muy sencilla. Para su uso en rutas de larga distancia, como las que cubren gran parte del Imperio Británico, las compañías que operan estos aviones se beneficiarían enormemente de este reemplazo. Se podrán utilizar aviones del mismo tipo en todas las etapas de la ruta, lo que, en consecuencia, reducirá significativamente el número de piezas de repuesto”.

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