Proyecto Azorian: cuando la CIA pescaba submarinos hundidos

Proyecto Azorian: cuando la CIA pescaba submarinos hundidos

USNS_Glomar_Explorer_(T-AG-193) Imagen de la guerra fría. Un Golf II seguido por una fragata americana clase Knox. Inmediatamente arriba, el Glomar Explorer, un barco único lleno de secretos.

En 1974 Estados Unidos lanzaba una operación de rescate encubierta como no había hecho anteriormente. Se trataba del Proyecto Azorian: la recuperación de un submarino ruso con misiles nucleares, hundido a 5 km de profundidad en medio del Pacífico… y todo ello en secreto. El 8 de marzo de 1968, el submarino ruso K-129, clase Golf II (Proyecto 629A) se hundió en el Pacífico. Llevaba 3 misiles nucleares R-21 (SS-N-5 Serb), además de toda la información usual en estos buques para enviar y recibir mensajes criptográficos, código, etc. (para saber más: https://shapingupfutures.net/2019/11/02/1968-un-ano-negro-para-el-arma-submarina/)

7654q Golf II en superficie. Los misiles se alojaban en la parte trasera de la vela.

La URSS fue incapaz de localizar el submarino. Sin embargo, la tecnología superior de los sistemas de detección norteamericanos Adak SOSUS y AFTAC, determinaron con una precisión de unos 10 km. el lugar de la catástrofe. El lugar estaba a cientos de kilómetros del lugar donde la flota soviética había centrado su búsqueda.

Screen_Shot_2016-12-28_at_8.20.05_PM

En julio de 1968, y con esta información, la marina norteamericana lanzó la “Operation Sand Dollar”. El submarino especializado USS Halibut zarpó desde Pearl Harbour con la misión de localizar los restos. Tardó casi tres semanas en hacerlo, y gracias a un pequeño ingenio remolcado conocido como “The Fish”, tomó cerca de 20.000 imágenes de los restos. Este ingenio que pesaba casi dos toneladas, estaba equipado con cámaras, luces estroboscópicas y sonar, construidos para soportar presiones extremas.

USS_Halibut_with_bow_thruster_0.jpg USS Halibut, un submarino muy especial

En 1970, ya con Nixon como presidente, se encargó a la CIA de la tarea de recuperación de los restos del submarino, de forma clandestina. Comienza entonces las operaciones más arriesgadas y caras, que al final daría unos excelentes resultados. Se contactó con Howard Hughes, que puso sus compañías al servicio de la CIA como cortina de humo para la operación. Esta comportaba el diseño de un buque especializado, con equipo diseñado especialmente para trabajar a profundidades de 5 km. Suponía no solo un reto mantener la confidencialidad, sino un reto tecnológico importante.
Una operación minera en alta mar para recuperar nódulos de manganeso era la cobertura de la operación. Global Marine Development diseñó y construyó el Hughes Glomar Explorer, un buque de 57.000 toneladas y 189 metros de eslora. Estaba equipado con una “garra” mecánica, apodada Clementine, capaz de trabajar a profundidades de hasta 5.000 metros. EL buque estaba equipado con un sistema de posicionamiento que le permitía mantenerse en el mismo punto a pesar de las corrientes.

project-azorian HBM-1. Dentro se fabricó y transportó la garra.

También se construyó el Hughes Mining Barge, o HMB-1, de csi 100 de eslora, 31 de manga y 27 de altura. Dentro se fabricó la garra, fuera de la vista de ojos curiosos. El HMB se posicionó en el fondo, cerca de la costa californiana, encima en Glomar Explorer fue capaz de recoger la garra y guardarla en su interior, totalmente en secreto. El HMB-1 fue luego utilizado para esconder su ingenio furtivo Sea Shadow, y poder moverlo en secreto.
Clementine debía recuperar el “objeto” y depositarlo en una piscina sin fondo, que luego se cerraba, todo ello debajo del agua para evitar cualquier posible vista a buques, aviones o satélites curiosos.
El Glomar Explorer llego a su lugar de trabajo el 4 de julio de 1974, y durante un mes estuvo realizando su operación de rescate. Un par de buques soviéticos se acercaron a curiosear, porque habían recibido ciertas informaciones sobre la operación, pero fueron incapaces de conectarla con el K-129, principalmente porque no creían una operación así posible.

40-SystemsConcept

No todo fue fácil. La garra sufrió un fallo y perdió buena parte de su botín, que ya fue irrecuperable. No obstante, se recuperaron dos torpedos nucleares, y aunque todo esto está todavía clasificado, parece que también se recuperaron códigos secretos, instrumentos y equipo sonar, lo que haría de la operación un éxito. Parece que también se recuperaron 6 cadáveres, que fueron sepultados en el mar con todos los honores. Una película con este momento parece que fue enviada a Moscú por canales diplomáticos en 1992.

gallery-1490817226-0858762a-big

Aunque quedan muchas partes de la operación clasificadas, no cabe duda de que esta ha sido una de las mayores operaciones de la CIA, y que obtuvo al menos un éxito parcial. La agencia gastó aproximadamente unos 800 millones de dólares (de 1974), pero demostró la capacidad técnica de los norteamericanos para aplicar nuevas tecnologías en campos no conocidos. También nos da medida hasta dónde eran capaces de llegar ambas potencias durante la época de la guerra fría.

Golf II en superficie. Se convirtieron 14 unidades a partir de los Golf I.

Discoverer VII, otro fallo para Estados Unidos

Discoverer VII, otro fallo para Estados Unidos

2018-09-13-025627 Un Thor Agena dispuesto para su lanzamiento

El 7 de noviembre de 1959 se lanzaba desde la base de Vandenberg el satélite Discoverer VII, como carga útil de un Thor Agena A. Este satélite que oficialmente contenía equipos de telemetría, era realmente el satélite espía Corona C-4, destinado a tomar fotografías en lugares sensibles. El peso del ingenio era de 794 kilos, de los cuales 140 eran recuperables, conteniendo película con las fotos realizadas.

SI-97-15881-10h

El Discoverer VII fue lanzado en una órbita polar, pero su sistema de estabilización falló, lo que impidió la disposición de la cápsula de reentrada. Este era el séptimo fallo de siete intentos, pero los norteamericanos continuaron lanzando sus satélites Corona, y perfeccionándolos, hasta la llegada de la imagen digital.

Fairchild C-119 Flying Boxcar Solo meses después, los Boxcart ya recuperaban cápsulas con fotos de forma rutinaria

Estados Unidos modificó varios C119 para la recuperación de las cápsulas con el material lanzadas desde el espacio. Estos aviones fueron sustituidos luego por C-130 Hercules.

U.S._RecSat_Big_Picture Evolución de los satélites espía norteamericanos

El programa Corona, el principal proyecto norteamericano de reconocimiento espacial, comenzó en 1959 y fue considerado “alto secreto” hasta 1992. Se lanzaron 144 satélites, de los que 102 mandaron 860.000 imágenes. Estas fueron desclasificadas en febrero de 1995.

1954: El derribo de Tiger Lil

1954: El derribo de Tiger Lil

HighFlight-RedsDownPlane3 El Tiger Lil en tiempos mejores.

El 7 de noviembre de 1954 el RB-29A numeral 42-94000, asignado al Escuadrón de Reconocimiento Estratégico 91, despegaba de la base de Yokota, cerca de Tokio en Japón, con la misión de realizar un reconocimiento fotográfico de las disputadas islas Kuriles, al norte del archipiélago japonés. En agosto del 54 este escuadrón formaba parte del “Composite Group” 6007, que realizaba diversas misiones de reconocimiento e inteligencia para la NSA (National Security Agency).

HighFlight-RedsDownPlane71-1024x675
Un RB-29A en uno de sus vuelos de reconocimiento

Este veterano de la segunda guerra mundial, había sido bautizado por su tripulación Tiger Lil, y en 1954 ya no lucía la vistosa “pin-up” que adornaba su morro, ni ninguna marca de identificación. Había realizado más de 50 misiones en la guerra de Corea, que había terminado el año anterior.

soviet-built-mig-15-jet-fighters-ready-for-takeoff_6876457693_o

Pero ese día no sería bueno para Tiger Lil. Los radares de defensa soviéticos pronto captaron el vuelo del RB-29. Dos MiG-15 estaban patrullando sobre la Kuriles, y los operadores radar pronto calificaron al B-29 como “sospechoso”, para luego pasar a ser “hostil”. Los MiG fueron dirigidos a su objetivo y los dos pilotos, Kostin y Seberyakov se acercaron al cuatrimotor cuando el controlador dio la orden de atacar.

MiG-15s_curving_to_attack_B-29s_over_Korea_c1951 Dos Mig atacando

Al acercase abrieron fuego y dieron la vuelta para un segundo pase. El piloto americano, capitán Feith, nunca dio la orden de responder, aunque tenía permiso para hacerlo, y en esta segunda vez el fuego de los cañones de 23 mm de los MiG destrozaron un ala y su depósito de combustible, generando un fuerte incendio. El RB-29 estaba ya claramente en territorio japonés, y Feith dio orden de abandonar el avión. Los once miembros de la tripulación se lanzaron y uno pereció al enredarse su paracaídas. El RB-29 todavía se mantuvo en el aire durante 11 minutos antes de estrellarse.

HighFlight-RedsDownPlane1 Mapa desclasificado mostrando el lugar del derribo y las trayectoria de los aviones

Con este derribo, los americanos habían perdido ocho aviones en misiones de reconocimiento, con un coste de 50 vidas. En los siguientes años el juego del gato y el ratón entre las dos superpotencias produjo muchas más víctimas. Nunca sabremos si el sacrificio de estas tripulaciones valió la pena. Los norteamericanos mantuvieron sus misiones que generaron una gran cantidad de información, que ayudó a la toma de decisiones en varios momentos críticos.

Mas información sobre incidentes en la Guerra Fría https://shapingupfutures.net/2025/04/08/75-anos-del-derribo-del-turbulent-turtle/

Junkers G38, el avión más grande del mundo en 1929

Junkers G38, el avión más grande del mundo en 1929

Junkers_G-38_side El primer prototipo

El 6 de noviembre de 1929 volaba por vez primera el Junkers G38, en ese momento el avión más grande del mundo. Este era el resultado de muchos esfuerzos de Junkers para construir un avión gigante, y que habían sido limitados por el tratado de Versalles, que prohibía a Alemania la fabricación de aviones de cierta potencia, o con posibles aplicaciones militares.

G-38 cutaway

Los diseños de Junkers presentaban diversos aviones gigantes, algunos como el J-1000 con capacidades todavía no alcanzadas. El G38 tenía la particularidad de que parte de la cabina se extendía hacia las alas, que llegaban a tener una altura interna de hasta 1,7 metros hasta los motores internos. De hecho, los mecánicos podían atender a los motores en vuelo desde el interior del ala.

G-38 being made Vease es espesor del ala

En 1929 el G38 suponía un motivo de orgullo para la industria alemana, y así lo comprendió el gobierno, que lo adquirió. Este avión, que montaba cuatro motores diésel, con una potencia conjunta de 1971 CV, consiguió varios récord con 5 toneladas de carga en velocidad, distancia y duración. Lufthansa lo puso en servicio a mediados de 1930. En 1931 sufrió la primera de sus remotorizaciones, y su capacidad subió de 13 a 19 pasajeros.

7585446728_1409869291_o Segundo G38, con el piso superior de pasajeros

El interior del avión era muy lujoso, pensado para competir con los Zeppelin de la DELAG. Algunos pasajeros podían sentarse en las plazas del ala, disfrutando de una vista hasta entonces sólo permitida a los pilotos. Lufthansa encargó un segundo ejemplar de este avión, que incluía un segundo piso para pasajeros, con lo que la capacidad subía hasta los 34. La potencia instalada subía entonces hasta los 4023 CV, que fue instalada en los dos ejemplares. En 1936 se perdió el primer ejemplar, aunque no hubo víctimas mortales. El ejemplar remanente, convertido en transporte para la Luftwaffe, fue destruido por la RAF en Atenas el 17 de mayo de 1941.

K 51 Mitsubishi Ki-20, la versión militar del G38

Junkers produjo también un diseño militar, el K51, que no fue aceptado en Alemania. Sin embargo, Japón, muy interesado en técnicas de construcción de grandes aviones, compró la licencia de fabricación. Mitsubishi fabricó hasta 6 unidades del Ki-20, que sirvieron hasta la segunda guerra mundial, empleandose como transportes. Este fue el avión más grande operado en Japón en los años treinta y su existencia era secreta. En Japón también se encuentra el único ejemplar superviviente, en el museo de Tokorozawa.

Junkers 86, un bombardero con motores diésel

Junkers 86, un bombardero con motores diésel

7585458200_4b054ed810_o

El 4 de noviembre de 1934 volaba por vez primera el Junkers Ju-86ab1, equipado con motores radiales Siemens SAM 22. El avión se había diseñado según una especificación para proveer de un bimotor rápido a Lufthansa, con posibilidades de convertirlo en bombardero rápidamente. El contendiente fue el Heinkel 111.

7585457612_01bbf6b129_o

A finales de 1935 comenzó la producción en serie tanto de las versiones civiles, como de las militares, y en 1936 se lanzó la producción de la versión D, con motores Junkers Jumo diesel. La Alemania nazi decidió enviar el Ju-86 para ser probado en condiciones reales de combate. Cinco ejemplares llegaron a la VB-88 de la Legión Cóndor que constató que el avión tenía un serio problema con sus motores diésel, poco adaptados a las duras condiciones del frente. Tres aviones se perdieron, y los dos remanentes fueron retirados de servicio a mediados de los años cuarenta.

Ju 86A-1 Spain in 30

Siendo el talón de Aquiles sus motores diésel, las versiones de exportación para uso civil montaban motores en estrella. El avión se vendió a Sudáfrica, Suecia, Austria, Australia, Chile, China y Bolivia. La bondad del diseño permitía la utilización de diversos motores y muchos de los ejemplares fueron remotorizados a lo largo de su vida en servicio.

Ju86_Manchukuo_Airways_M-223

Además de Luftwaffe, las fuerzas aéreas suecas y Hungría utilizaron la versión de bombardeo. Los suecos lo mantuvieron en servicio hasta finales de los años cincuenta, convirtiendo algunos ejemplares para tareas SIGINT.
En 1940 se presentaba la versión P, con mayor envergadura de ala, cabina presurizada y motores diésel mejorados de 900 CV. Este avión era capaz de mantener vuelo a 40.000 pies, por lo que se le consideraba invulnerable.

tumblr_nt1osayNRw1sgr76qo1_1280

Este modelo, del que se convirtieron unos 40 ejemplares, operó en misiones de reconocimiento sobre el Reino Unido, el frente del este y el norte de África. En agosto de 1942 uno fue derribado a una altitud de 49.000 pies por un Spitfire modificado. La invulnerabilidad se había acabado. Se desarrolló la versión R, con capacidad de sostener vuelo a 52.500 pies, pero solo se produjeron 2 prototipos.

1968, un año negro para el arma submarina

1968, un año negro para el arma submarina

1968 fue un año convulso. El mayo del 68 francés, la matanza de Mi Lai, la de Tlatelolco, la independencia de Guinea Ecuatorial y de Río Muni, la primera circunvalación tripulada a la luna, y podríamos seguir con muchos acontecimientos importantes. Pero 1968 también fue un año negro para el arma submarina en todo el mundo. Durante ese año se perdieron 4 submarinos, y obligó a una completa revisión de las condiciones de operación y seguridad en el arma submarina.

Minerve II El Minerve, uno de los submarinos perdidos en 1968

El 24 de enero cesaron las comunicaciones con el INS Dakar, uno de los primeros submarinos de Israel. El Dakar era un antiguo submarino británico de la segunda guerra mundial, vendido a Israel a mediados de los sesenta, y que había recibido una completa reforma que afectó a su casco y superestructura, se mejoraron los motores, y se disminuyó el ruido bajo el agua.

Jourdan_photo-01-DAKAR INS Dakar

A principios de enero, el submarino estaba preparado para su entrega, después de haber realizado sus pruebas el año anterior. Pero el submarino nunca llegó a su destino, con la pérdida de sus 69 tripulantes. Se lanzó una gran operación de localización con buques de Reino Unido, Estados Unidos, Turquía y Grecia, sin resultado. Solo en 1999 se encontraron sus restos, y se realizó una operación de salvamento, que arrojó resultados inconclusos.

05-1961-Minerve-Nantes-1 Botadura del Minerve

Pocos días después, el 27 de enero, el submarino francés Minerve, de la clase Daphne, comunicaba con su base para informar que estaba a punto de llegar, pero después de eso, nada. El submarino y sus 52 tripulantes se perdieron y solo hace semanas que se han encontrado sus restos. Este submarino en particular había sido modificado para realizar ciertos experimentos para la marina francesa.
En marzo los rusos perdían contacto con el K-129, un submarino de la clase Golf, con tres misiles nucleares a bordo. Una gran operación de salvamento fue lanzada por los rusos, pero no encontraron nada porque buscaban en el sitio equivocado, y lo consideraron perdido con sus 98 tripulantes. Los americanos si sabían donde buscar. Su Sistema SOSUS fue capaz de triangular con bastante precisión el origen de una explosión el 8 de marzo.

DN-SN-89-08144 Un Golf II en superficie

La CIA vió una gran oportunidad para recuperar los restos del K-129 y penetrar algunos de los secretos que escondía, desde sus misiles a sus claves y códigos secretos. Para ello se lanzó el Proyecto Azorian, que al año siguiente logró recuperar parte del submarino, sin que los soviéticos se diesen cuenta, pero eso es otra historia.
No acaban aquí las fatalidades. En mayo el Scorpion, un submarino nuclear norteamericano de la clase Skipjack, se encontraba en la base de Rota, desde donde daban cobertura de ruido a la salida de los submarinos de misiles. Esto consistía en escoltar al submarino misilero dado pasadas a gran velocidad y muy ruidosas, para despistar a quien estuviese intentando escuchar, y permitir al gran submarino evadirse en la oscuridad y el silencio.

SSN Scorpion El Scorpion

Una semana después de esto, el Scorpion desaparecía junto a sus 99 tripulantes. La marina norteamericana lanzó una gran operación de búsqueda y rescate. Los restos del Scorpion fueron encontrados casi 5 meses después, y explorados. Hay varias teorías sobre esta pérdida, que van desde un ataque ruso en represalia por la pérdida del K-129, a un problema técnico debido a una mala reparación. Hasta este momento, la mayor parte del informe de la Marina está clasificado, y la respuesta oficial es “sin conclusiones”.

El Minerve entrando en su base de Toulon.