Vuela el Vickers Viastra

Vuela el Vickers Viastra

El primer Viastra, registrado como G-AAUB y propulsado por tres motores radiales Armstrong Siddeley Lynx Major de 7 cilindros y 270 hp (200 kW), voló por primera vez el 1 de octubre de 1930, pilotado por Mutt Summers.

Le siguieron un par de Viastra II que volaron en la ruta Perth-Adelaida con West Australian Airways desde marzo de 1931. Ambos estaban configurados con doce plazas e inicialmente propulsados ​​por un par de motores radiales Bristol Jupiter XIF de 525 hp (390 kW), aunque en ocasiones volaron con uno o dos Jupiter VI porque los XIF resultaron problemáticos.

La operación australiana demostró que el Viastra II bimotor tenía poca potencia, ya que no podía mantener la altitud con un solo motor. Vickers lo confirmó reemplazando los motores Lynx por Jupiter VIFM. West Australian Airways también encargó un Viastra monomotor con motor Jupiter XIF, pero el pedido se canceló, probablemente debido a la poca fiabilidad de dicho motor, y permaneció en el Reino Unido. El G-AAUB voló durante un tiempo como un Viastra III bimotor Armstrong Siddeley Jaguar VIc (motores radiales de 14 cilindros y 470 hp (350 kW)), similar al Viastra II.

El Viastra X G-ACCC fue un bimotor único, propulsado por motores radiales Bristol Pegasus IIL3 de 9 cilindros, construido como una «transporte real» para el Príncipe de Gales y lujosamente equipado. Voló por primera vez en abril de 1933 y se utilizó poco como por su propietario, aunque participó en la exhibición de la RAF en Hendon en 1934 con la librea real. Posteriormente, y hasta 1937, se utilizó para probar radios aerotransportadas, transportando a los operadores de radio con un lujo inusual.

Se construyó otro Viastra, utilizando un ala nueva y más ligera diseñada por Barnes E. Wallis. Se llevó al Royal Aircraft Establishment en Farnborough para pruebas estructurales, pero no hay constancia de que volara. No recibió un número de variante de Viastra.

El Viastra fue concebido como un avión comercial monomotor, bimotor o trimotor con capacidad para diez pasajeros, diseñado para operar en países con escasas infraestructuras de transporte de superficie. El fuselaje tenía una sección transversal cuadrada, paralela en la zona de la cabina de pasajeros y estrechándose hacia la cola. El compartimento de pasajeros contaba con seis ventanas rectangulares a cada lado, y la tripulación contaba con una cabina cerrada delante de las alas.

Los Viastra de dos y tres motores tenían sus motores externos montados justo debajo de las alas. Los motores externos estaban encerrados por un estrecho anillo Townend, mientras que los motores centrales de los Viastra trimotores y monomotores no estaban carenados. En total se construyeron 6 ejemplares de todas sus variantes.

Aniversario de la muerte de Barnes Wallis

Aniversario de la muerte de Barnes Wallis

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Lancaster lanzando una «bouncing bomb» para destruir una de las presas alemanas en el Valle del Ruhr. Inmediatamente arriba, Barnes Wallis rodeado de alguna de sus creaciones.

El 30 de octubre de 1979 fallecía Barnes Wallis, padre de la estructura geodésica, de las “bombas de rebote”, de las bombas “Tallboy” y “Grand Slam”, las más pesadas utilizadas por los ingleses durante la segunda guerra mundial, de importantes estudios sobre el empleo de alas de geometría variable, y de un sinfín de ideas “out of de box”, que todavía hoy en día, 41 años después de su muerte sorprenden y son consideradas referentes.

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Aunque su formación tenía más que ver con la ingeniería naval, Wallis entró en 1913 en la compañía Vickers, para trabajar en el diseño de dirigibles. Es en esta posición cuando comenzó con sus estudios de estructuras geodésicas. Primero se aplicaron al dirigible R100, en 1930, en inmediatamente después, Vickers empleo este sistema en sus bombarderos Wellesley, Wellington, Warwick, y su derivado civil, el Viking. La estructura geodésica pesaba menos, y en el caso de los aviones de combate, podía soportar daños importantes, y permitir la vuelta a casa de las tripulaciones.

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Wallis fue uno de los promotores de las operaciones masivas de bombardeo sobre territorio enemigo. Preconizaba la destrucción de grandes infraestructuras, de forma que la capacidad industrial del enemigo quedase mermada. En este sentido, Wallis diseñó las famosas “bombas de rebote” (bouncing bombs), utilizadas en 1943 en la Operación Chastise, que destruyó las presas alemanas de Mohne, Eder y Sorpe, causando graves destrozos a la industria del valle del Ruhr, y problemas de suministro eléctrico que duraron meses.

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Bomba Grand Slam, preparada para ser embarcada.

Otro de sus inventos fueron las bombas terremoto. Tallboy y Grand Slam, de 6 y 10 toneladas de peso, y pensadas para penetrar en estructuras reforzadas antes de explotar, fueron utilizadas contra objetivos muy protegidos, como las bases de submarinos, o el hundimiento del acorazado Tirpitz. En ese momento, Gran Bretaña no tenía bombarderos capaces de transportar estas armas a la altura necesaria para su penetración óptima. Wallis diseñó el Victory Bomber, aunque este no se llegó nunca a fabricar.

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Fuselaje de un Vickers Valiant en la cámara estratosférica de Wallis.

Al terminar la guerra, Wallis era responsable del departamento de Investigación y Desarrollo de Vickers Armstrong. Se interesó por la alas de geometría variable, realizando numerosas investigaciones que luego fueron de gran ayuda en programas como el Tornado. Y diseñó una “cámara estratosférica” donde se realizaron experimentos hasta los años 80, y participó en diversos programas, como el Concorde.
En los años cincuenta perfeccionó el concepto de alas de geometría variable, y diseñó el “Swallow”, un avión de alas en flecha de apertura variable con motores al extremo de las mismas, que también se movían para mantenerse en el sentido de la marcha del avión.

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Victory Bomber, propuesto por Wallis, pero nunca construido.

Wallis también llegó a proponer el uso de grandes submarinos nucleares de carga para las grandes líneas mercantes. Sus estudios demostraban que los buques de este tipo ofrecían menos resistencia al avance en el agua, y serían más baratos de operar. Igualmente diseño un torpedo movido por un cohete que consumía aire comprimido y peróxido de oxígeno.

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Sobre conmemorativo del primer vuelo del Vickers Wellington, festejando los logros de Barnes Wallis

Ya en su retiro siguió trabajando en ideas para un avión capaz de un vuelo eficiente en todos los rangos de velocidad desde subsónico hasta hipersónico. Estos estudios ayudaron al diseño de las entradas de aire de geometría variable para alimentar de aire a los motores del Concorde, y conseguir eficiencia en buena parte de su dominio de vuelo.